jueves, 22 de julio de 2010

Travesía y atraque en los puertos de nada

Aullidos del más allá se escuchan mientras que el barco se mece amarrado en el puerto...
Se mezcla con el sonido tenso de los cabos, los primeros gritos de gaviota y máquinas sin vida que cargan y descargan.

El frío atlántico acompañado de borrasca despierta la mañana entre gritos y poner firmes los cabos en los arrabales del puerto, y este cuerpo sobresaltado por el escaso movimiento en cubierta entre un mundo y otro.

Durante la noche, mientras el motor empujaba a nuestra estructura de madera a unos 5 nudos, en el camarote de proa la masa de una persona se debatía en una lucha de comportamientos; donde todo el conjunto anterior de los músculos se movía imitando al fluido que acogía al barco, fluctuante de arriba a abajo cambiando de dirección, y el resto de músculos y huesos pensaban en el reposo boca abajo con tendencia a quedarse en una posición compartiendo esfuerzos con la gravedad, como era habitual. Los pensamientos corrían por la mente visionando esta disyuntiva, solo observándolos sin juzgar la situación.

A la espera de la siguiente situación.
Cada cual hace lo que el momento le dicta.





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