martes, 27 de julio de 2010

El viento como respuesta

Tras dormirnos al lado de la playa marbellí, donde convergían gran cantidad de peces y buques pesqueros.
El fondeo lo hicimos a 15 metros y las olas podían hacer mover el ancla e irnos derechos a la playa, por lo que el armador realizó una guardía para supervisar, de cuando en cuando, si el ancla se movía de sitio o no.

A las 10 de la mañana ya estamos en movimiento en el velero, saliendo de la costa a motor con una velocidad de 3 nudos.

Se habla de los plátanos y los bananos, por un buen rato...

A eso de las 4 de la tarde disfrutamos de un viento de 13 nudos de estribor, alcanzando unos 5,3 nudos, con un mar en calma, que poco de comentarlo comienza a embravecerse, resultando la misma distribución cambiante del día anterior.

A una velocidad de 4,5 nudos tras recorrer unas 15 mn (millas náuticas), cambiamos de estrategía al tener el viento de popa a 7,5 nudos, poniendo las “orejas de burro”, para intentar aprovechar la empopada más eficientemente.

De nuevo a la misma hora que el día anterior nos encontramos un grupo de delfines, formados por 8 individuos de delfín común y 2 de delfín listado, que durante media hora nos acompañan en proa jugando con la ola del barco.
Son los dos listados los que más colgados están del todo el grupo, saltando en cada momento, y creando arcoiris minúsculos al salpicar en su caida.
Justo cuando vamos a provar suerte con la cámara desaparecen de nuestro lado por presunta timidez.

Seguimos con las “orejas” puestas durante 7 mn, hasta que cambiamos a motor y ponemos un ratejo el “autopilot”. Con dirección puesta a 74º y velocidad de 5 nudos.

Cuando se va el sol, sobre las 10 de la noche, alcanzamos los 6,3 nudos y estamos a penas a 18mn del próximo puerto en Motril.

Dormir un poco, y cuando el reloj marca las 1,30 del día siguiente atracamos en el club náutico de Motril, que parece un puerto fantasma entre la neblina del ayer y la ausencia de vida sobre el nivel del mar.

Visiones varias III







Visiones Varias II












Visiones varias

















Visiones varias del club naútico motrileño

domingo, 25 de julio de 2010

Tarificeando

Despertadores humanos tras dormir una hora entre un fin de moviento y el comienzo de otro...
Arranchamos el barco por dentro y fuera, preparando las cosas para desplazarnos alrededor de lugares donde se quieren producir ampliaciones...
De nuevo a nuestro curioso amarre particular que la policía portuaria no considera oportuno al rato de esperar allá, así salimos a amarrar a otro lugar hasta que pasa un ferry de alta velocidad que casi nos hace papilla el barco por la ola que realizaban sus 20 nudos de velocidad y chorrocientasmil toneladas...

Vamos a la playa a fondear, mientras nadamos nos aparace un “sireno” con rastas que trae noticias.
La compra y el 4º hombre nos esperan en tierra y vamos a por ella en zodiac con una curiosa entrada y salida de ella, que ni James Bond...



Adiós a Tarifa


Salimos de esta Tarifa con África tan cerca, casi es posible tocarla con los dedos...

A eso de las 5 de la tarde disfrutamos del viento que nos lleva en dirección Águilas (aunque quedarán varias paradas intermedias...)







El peñón de Gibraltar


A las 3 horas nos situamos en frente del Estrecho, y un “grupete” de delfines nos indican que hemos pasado el peñón. Los delfines nos siguen jugando en la olita que hace proa hasta que se pone el sol en el relieve del horizonte.

El viento nos es favorable, aunque las olas son cambiantes y con cierto tamaño, lo que nos obliga a buscar un lugar donde fondear y pasar la noche.
Terminamos en frente de una playa marbellí y al vaivén de las olas dormimos.


Pd; cierta información con respecto a la situación portuaria por aquellos lugares...
http://noalmegapuerto.detarifa.net/

jueves, 22 de julio de 2010

Travesía y atraque en los puertos de nada

Aullidos del más allá se escuchan mientras que el barco se mece amarrado en el puerto...
Se mezcla con el sonido tenso de los cabos, los primeros gritos de gaviota y máquinas sin vida que cargan y descargan.

El frío atlántico acompañado de borrasca despierta la mañana entre gritos y poner firmes los cabos en los arrabales del puerto, y este cuerpo sobresaltado por el escaso movimiento en cubierta entre un mundo y otro.

Durante la noche, mientras el motor empujaba a nuestra estructura de madera a unos 5 nudos, en el camarote de proa la masa de una persona se debatía en una lucha de comportamientos; donde todo el conjunto anterior de los músculos se movía imitando al fluido que acogía al barco, fluctuante de arriba a abajo cambiando de dirección, y el resto de músculos y huesos pensaban en el reposo boca abajo con tendencia a quedarse en una posición compartiendo esfuerzos con la gravedad, como era habitual. Los pensamientos corrían por la mente visionando esta disyuntiva, solo observándolos sin juzgar la situación.

A la espera de la siguiente situación.
Cada cual hace lo que el momento le dicta.





Y más al sur Fotos





martes, 20 de julio de 2010

Saliendo que es gerundio

Vaya, justo al termino de la semana de toma de contacto comenzamos a andar, con primer destino en Barbate, que nos servirá de puente para saludar al sol en Tarifa el día próximo.

Salimos a eso de las 10 o 11 de la noche, y tras realizar las maniobras oportunas salimos de la bahía de Cádiz, con un viento débil que nos mece sobre el agua salina en la noche.

Entre dudas y galletas (para evitar un posible mareo) van hablando de las estrellas el capitán y el bardo, que si Casiopea es una uve doble, que si la osa mayor se parece a un cazo para el puchero, y entre medias con las osa menor en con su estrella Polar, que nos señala el norte geográfico, como gran recurso del marino y de todo aquel no quiera perder el norte en estos tiempos que corren.

La Luna en cuarto creciente que sigue la trayectoria de Venus que le va adelantando la carrera estelar en el girar continuo en el girar terráqueo.

Difícil de relatar con palabras lo bonito que aparece el cielo visto desde la mar, a pesar de la contaminación lumínica, (inevitable y curiosa; vista desde otro ángulo), ya que pasamos a una distancia cercana de la costa.

El sonido del no ruido lo llena todo...

El viento sopla suavemente, las aguas se mecen, y el velero avanza despacito pero constante a velocidades de 2 a 4 nudos...

Una tranquilidad inunda el ambiente.

Primer descanso en proa... el bamboleo no impide dormir al cuerpo que reposa a pierna suelta...

Despertando un poco antes del sol... en el horizonte se siente un color anaranjado que llena todo dulcemente, hasta que la pelota solar comienza a aparecer poco a poco...

Indicaciones varias y rumbo a 120º y viento constante, al capitán le toca el descanso... y comienza la guardia.

Y se pasa el tiempo observando la mar y sus colores y destellos, las formas en que se despliega su superficie sobre el casco del barco.

Y se muestra entre la multitud de letras de la biblioteca del barco el primer libro de Carlos Castaneda, que comienzo a leer tras aparecer entre el montón de recomendaciones previas.

Y paseamos por el barco mirando con ojo fotográfico todos sus recovecos...

Y mientras vigilamos el rumbo, miramos la carta náutica, y escuchamos la radio (que nunca dijo un mensaje interesante)...

Y se dejan ver por la mirada prismática un par de “Pardelas” surcando los aires a ras de ola. (Identificada gracias a un libro de aves marinas, aunque con ciertas dudas con respecto a la veracidad del descubrimiento...)

Y se asoma un capitán subiendo a cubierta, cambiando la orientación de la vela para coger viento, redirigimos la dirección y a correr de nuevo.

Quizás hallan pasado unas 4 o 5 horas, aunque el tiempo en estos medios corre de forma distinta, se cuela entre las olas, atrapa el cansancio y el tedio, descubre miradas nuevas y fluye con la corriente.

Poco a poco vamos avanzando, mientras desayunamos un mango que otro, dejamos al cabo de Trafalgar a babor, y desde los prismáticos se avista el puerto donde debemos amarrar.

En un par de horas llegamos al puerto, otra horita para hacer el papeleo pertinente y amarrar y colocar la corriente al velero... y pisamos tierra.

Directos a la cafetería a degustar un par de tapas tras la travesía... quién lo diría, han pasado ya 16 horas hasta llegar aquí. (pisamos la cafetería a eso de las 3 y algo de la tarde)

El caballero capitán se dirige al camarote de popa a descansar tras el movimiento nocturno y este individuo se pone a escribir un poco para asentar lo vivido.

Escribiendo mientras el calor me recorre la espalda y el cansancio se va notando ya... escribiendo sabiendo que no soy capaz de convocar en palabras a lo que hemos pasado... escribiendo por escribir por placer.

Un abrazete


Arrancar es dificil

Después de exactamente una semana que pisé el puerto deportivo de la Punta de San Felipe, el velero “Diosa Maat” sale para comenzar su campaña.

Y valla... una semana, que ha dado para mucho... casi ni sé por donde empezar...

Reencuentro y recolocación con el barco, charlas y comidas de intercambio, lecturas y estudios, conciertos a la puesta de sol con el Atlántico de fondo, bailes y cervezas, primera toma de contacto marítima con pasajeros latinos a bordo, más bailes y ninguno de salsa, gestión de compras para 3 meses y sus consecuentes aventuras, sentirnos como en casa en la Canela, salida a Chiclana a la caza y captura de festival, pasar calor, mucho calor, aprender un poco de estrellas y planetas que surcan el cielo, hacer de cocinero y bardo a bordo, estibar coches y barcos, empezar a aprender un par de nudos (con Ballestrinque y Cote, se atan cualquier bote), leer y dormir y pasar más calor, y por supuesto disfrutar de la compañía de dos “caballeros de la mar” (que no caballitos...)

Pero lo que más he podido asumir a lo largo de esta semana ha sido una increíble enseñanza de paciencia.

Paciencia para afrontar una realidad fluctuante que no se podía tocar, paciencia para adaptarme al medio que me colocaba fuera de la realidad que hasta ahora conocía, fuera del tiempo y lugar por el que solía desplazarme.

fotos B



Largas e interesantes guardias





Acantilados que separan Caños de Meca de Barbarte de Franco






El faro de Trafalgar, resulta traido de otro tiempo, mecido en la nostalgia.





la mar que pisa nuestros pies






Recibimiento de lujo en el puerto de Barbate

fotos A



Sabadete playero para amenizar la espera





De reparaciones; revisando el mecanismo que hala el ancla, finalmente los marinos de abordo consiguen realizar un apaño digno de MacGyver






Un coco roto vale por una señal




¡El viaje comienza!