viernes, 13 de agosto de 2010

Aguileando los días

Este lugar en frente de la Isla del Fraile nos recoge fuera del mundo unas horas mientras nos sumergimos, para ver el prado de fanerogamas que está a unos metros por debajo nuestra... así el tiempo pasa sin querer salir de allí, mientras se van haciendo las labores correspondientes y con baños cada vez que el sol aprieta mucho...

Hasta las 7 de la tarde no nos decidimos a ir a atracar al puerto de Águilas, donde un “velerito” abandonado, que nos dobla de largo en eslora, nos sirve de amarre...




El susodicho barco, con el “Alcatruz”, nuestra zodiac, a la derecha, y el castillo de San Juán al fondo.




Justamente aquí es donde nos encontramos con una chica que se enrolará por unos días.

Una vez organizado el arranche vamos a dar una vuelta de reconocimiento por el pueblo y al rato realizamos una retirada estratégica.

En martes, nos vamos encargando de diversas labores de aprovisionamiento de víveres, de búsqueda de equipos y demás cosillas de indagación.

En el atardecer coincidimos todos de nuevo en cuerpo y en una opinión, de que la gente de este pueblo es realmente acogedora y simpática.

Tras aparecer otro compañero de la región, nos encaminamos a cenar al bar de la casa del mar, donde nos terminaron tratando como si de la familia se tratara...
de allí nos animamos y por la música entramos en una verbena, de que al rato desaparecimos en busca de otro lugar que nos comentaron... y vaya, si que lo encontramos y la noche se fue alargando sin prisa pero sin pausa... una cerveza y unos bailes... unos largos paseos... y de repente... entramos en un lugar donde la espuma comienza a caer del cielo cubierto... qué imagen... y allá, en medio de la fiesta de la espuma, nos situamos en condiciones mejorables toda la tripulación hasta que la cosa blanquecina inundaba el suelo y los cuerpos ajenos se deslizaban como celebrando goles... así hasta que ya se terminó el sucedáneo de espuma y tocaba desalojar... así pues, otro laaargo paseo nos lleva a acabar el la noche en el velero vecino mientras la música sonaba y hacíamos el tránsito hacia el sueño... quién lo hubiese dicho cuando escuchábamos irrepetibles versiones en la verbena...

En el día siguiente, seguimos las tareas de aprovisionamiento y recogimiento de enseres, hasta que llegan un par de submarinistas y tomamos rumbo hasta llegar a la isla del Fraile donde se toman imágenes submarinas de flora y fauna.

Después del termino de la expedición fotográfica volvemos ha nuestro peculiar amarre, que tiñe nuestras defensas del color de los pitufos, divididos entre el Diosa Maat y el Alcatruz que va surfeando las olas y recuperando objetos perdidos con una divertida forma de pilotaje.

El día llega a término y el jueves bien temprano salimos de este agradable rincón de la costa murciana.




Adiós Águilas

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Buenas, señor Pa...
He tardado en entrar en tu rinconcito desde que anunciaras su existencia por correo... hoy me acordé y mira, comienzo leyendo sobre unas praderas de fanerógamas :-) Bello.

Espero que el viaje te siga dando tanto...
Un abrazo.

Charma

Pau Pommé dijo...

Buenas señorita Char!

El viaje por ahora es a pie, y tambien en recorrido por lugares donde ya viví ciertas cosas que me retornan al pasado.

Es curioso un retorno de cuando en cuando a algún que otro sitio.

Hasta que nos veamos!