Hasta las 7 de la tarde no nos decidimos a ir a atracar al puerto de Águilas, donde un “velerito” abandonado, que nos dobla de largo en eslora, nos sirve de amarre...

El susodicho barco, con el “Alcatruz”, nuestra zodiac, a la derecha, y el castillo de San Juán al fondo.

Justamente aquí es donde nos encontramos con una chica que se enrolará por unos días.
Una vez organizado el arranche vamos a dar una vuelta de reconocimiento por el pueblo y al rato realizamos una retirada estratégica.
En martes, nos vamos encargando de diversas labores de aprovisionamiento de víveres, de búsqueda de equipos y demás cosillas de indagación.
En el atardecer coincidimos todos de nuevo en cuerpo y en una opinión, de que la gente de este pueblo es realmente acogedora y simpática.
Tras aparecer otro compañero de la región, nos encaminamos a cenar al bar de la casa del mar, donde nos terminaron tratando como si de la familia se tratara...
de allí nos animamos y por la música entramos en una verbena, de que al rato desaparecimos en busca de otro lugar que nos comentaron... y vaya, si que lo encontramos y la noche se fue alargando sin prisa pero sin pausa... una cerveza y unos bailes... unos largos paseos... y de repente... entramos en un lugar donde la espuma comienza a caer del cielo cubierto... qué imagen... y allá, en medio de la fiesta de la espuma, nos situamos en condiciones mejorables toda la tripulación hasta que la cosa blanquecina inundaba el suelo y los cuerpos ajenos se deslizaban como celebrando goles... así hasta que ya se terminó el sucedáneo de espuma y tocaba desalojar... así pues, otro laaargo paseo nos lleva a acabar el la noche en el velero vecino mientras la música sonaba y hacíamos el tránsito hacia el sueño... quién lo hubiese dicho cuando escuchábamos irrepetibles versiones en la verbena...
En el día siguiente, seguimos las tareas de aprovisionamiento y recogimiento de enseres, hasta que llegan un par de submarinistas y tomamos rumbo hasta llegar a la isla del Fraile donde se toman imágenes submarinas de flora y fauna.
Después del termino de la expedición fotográfica volvemos ha nuestro peculiar amarre, que tiñe nuestras defensas del color de los pitufos, divididos entre el Diosa Maat y el Alcatruz que va surfeando las olas y recuperando objetos perdidos con una divertida forma de pilotaje.
El día llega a término y el jueves bien temprano salimos de este agradable rincón de la costa murciana.

Adiós Águilas
2 comentarios:
Buenas, señor Pa...
He tardado en entrar en tu rinconcito desde que anunciaras su existencia por correo... hoy me acordé y mira, comienzo leyendo sobre unas praderas de fanerógamas :-) Bello.
Espero que el viaje te siga dando tanto...
Un abrazo.
Charma
Buenas señorita Char!
El viaje por ahora es a pie, y tambien en recorrido por lugares donde ya viví ciertas cosas que me retornan al pasado.
Es curioso un retorno de cuando en cuando a algún que otro sitio.
Hasta que nos veamos!
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